Supervisión de grupo desde una mirada psicoanalítica

por Andrés Fernández
  1. I. Introducción

La supervisión es uno de los tres elementos básicos del psicoanálisis. Cuando se realiza a nivel institucional es importante tener en cuenta que se hace en grupo y las dinámicas que se producen son diferentes que cuando se hace de manera individual. Hay ciertos efectos que sólo aparecen si se hacen en grupo, se ponen en juego diferentes subjetividades y la circulación de las palabras y los significantes, de los fantasmas de cada sujeto puesto en juego son importantes.

 

Importancia de la supervisión institucional donde acontecen defensas colectivas ante lo real del goce. Cuando ante las dificultades se intentan utilizar leyes universales, donde surge la singularidad de goce de los sujetos, que intentan poner freno a la inconsistencia del Otro, S(Ⱥ).

A los sujetos que realizan un trabajo institucional se les hace difícil soportar las dificultades de los casos ya que se da un encuentro con lo real que los bloquea, sobre todo, cuando se trabaja con adolescentes con graves dificultades.

Cuando se realiza una supervisión clínica dentro de un marco institucional lo que hacemos es construir un caso donde el uno por uno determina la línea de trabajo particular. Esto permite realizar, a través de la escucha, un trabajo de supervisión donde se da una distancia respecto al objeto a tratar y donde al dejar vacío el lugar de la verdad la relación con el saber cambia.

El discurso analítico constituye un tipo de lazo que anuda simbólicamente a lo sujetos entre sí. Esto implica una determinada manera de economía del goce entre ellos.

En cuanto a los síntomas dice Lacan algo muy interesante en sus Escritos con relación al otro en el siguiente párrafo: la sobredeterminación no es estrictamente concebible sino en la estructura del lenguaje. En los síntomas neuróticos … los efectos que responden en un sujeto a una demanda determinada van a interferir aquellos de una posición con relación al otro (al otro, aquí su semejante) al que él sostiene en cuanto sujeto. 

 

  1. II. Metodología

En las situaciones de supervisión lo que el sujeto rechaza es de aquello de lo que queda alienado y si lo repite ante un sujeto supuesto saber tiende a desaparecer. En la histeria la relación que se da respecto al afecto vemos que la verdad se pilla si vemos al significante que va ligado dicho afecto. De éstos, el único que podemos estar seguros de que es cierto es la angustia. Se intentará hacer surgir los afectos ligados a estas emociones

Se tiene que intentar romper la barrera de las resistencias y se hace permeable a la demanda inconsciente.

El supervisor tiene la autoridad del que dirige el grupo, si esto no ocurre surge el superyó, que sólo puede ser cortado por la autoridad. El silencio es otro de los elementos que hace surgir el superyó, hay que dejar que aparezca pero sin invadir la escena, donde se rompe la barrera de las resistencias y se hace permeable a la demanda inconsciente. 

Por medio de la supervisión podemos decir que se rompe la barrera de las resistencias y se hace permeable a la demanda inconsciente. En el siguiente párrafo de los Escritos Lacan nos aporta algo al respecto:

Por el intermediario de la demanda, todo el pasado se entreabre hasta el fondo del fondo de la primera infancia. 

Está claro que la intervención del analista como supervisor va a hacer funcionar la transferencia como sugestión, pero como demanda de amor que va a tener sus efectos. Lacan en los mismos escritos nos lo va a aclarar:

…la transferencia es también una sugestión; pero una sugestión que no se ejerce sino a partir de la demanda de amor, que no es demanda de ninguna necesidad …

En relación con los casos que se han de trabajar, de aquí una supervisión institucional de carácter clínico, es importante tener en cuenta que en la adolescencia o en la infancia tenemos casos de trastorno de conducta o psicosis que pueden provocar situaciones desagradables. Cuando hay profesionales que se han de hacer cargo de jóvenes se observa que el “furor educandi” (me permito crear esta expresión como símil del “furor sanandi” de algunos analistas) se pone en juego, el poco resultado de esta tarea desanima enormemente al educador que intenta realizar su tarea adecuadamente con los jóvenes a su cargo, y algo de su propio yo narcisístico también se pone en juego. Aquí opera ese real del goce que es generador de angustia ante la frustración de los resultados.

 

 

 

  1. III. Trabajo en la institución.

A continuación, voy a hablar de la intervención hecha en el centro SAO del Prat de Llobregat donde se atiende a niños y adolescentes con riesgo de exclusión social. Concretamente la supervisión la realizo con dos educadoras que trabajan en un proyecto que se realiza con adolescentes y que se denomina Passarel·la, donde se ayuda a jóvenes en riesgo a buscar una salida de carácter profesional, ya sea mediante los talleres profesionales que hacen en el propio centro o los que realizan fuera de él. Todos los jóvenes con los que trabajan tienen un perfil psicológico complicado y normalmente el ambiente familiar está desestructurado. Su trabajo principal es de orientación y acompañamiento.

El problema que presentan las dos educadores tiene que ver con las dificultades de entender las dinámicas internas de los casos donde el encuentro con lo real y la falta de conocimiento les genera un nivel elevado de angustia. 

Realizo una intervención quincenal de hora y media cada una, en ellas me centro en la escucha de los casos que cada una de las educadoras me va presentando. Suelo trabajar un caso por cada sesión, aunque algunos de ellos se retoman más adelante. He de decir que, aunque cada una de ellas es la responsable del caso que estamos trabajando, en algún momento del recorrido del joven la otra educadora también ha intervenido ya que ha tenido contacto con él en alguna ocasión debido a las características del centro.

Una es educadora social y la otra integradora social, se encuentran que un significante “no se que fer” (no sé qué hacer) es el inicio del trabajo. Mi intervención se da intentando interpretar lo que dicen, lo que siempre remarco es que en su relato escuchen lo que el joven está diciendo con su conducta o hechos. Que intenten trabajar sobre la subjetividad, qué les está diciendo el sujeto, qué sentimientos se ponen en juego tanto en el joven como en ellas particularmente. Otros de los elementos a trabajar es que han de propiciar el que los sujetos se desenganchen, facilitar que asuman la responsabilidad de sus actos, se ha de entender que proceden de situaciones familiares que no sostienen al joven.

Un ejemplo que ocupó más tiempo fue el de una chica de 21 años con antecedentes de abusos sexuales por un familiar, con una adolescencia conflictiva con consumo de sustancias. Con 19 años se queda embarazada y tiene un bebé, pero tiene conflictos violentos con el padre. La familia de ella se hace cargo del bebé. Ahora vuelve a estar embarazada y no quiere abortar y desconoce quién es el padre, decide darlo en adopción cuando nazca. La chica está en tratamiento antidepresivo en el CESMA de la zona. La educadora tiene dificultades para soltar a la chica y se ve obligada a intervenir más allá de sus atribuciones. En este caso trabajamos sus propias dificultades ante el caso que la tiene atrapada.

Cada una de ellas realiza su tarea con varios de los chicos y chicas que tienen entre 16 y 22 año, y que son derivados desde los Servicios Sociales de la población. Estos jóvenes no tienen trabajo, tienen dificultades y están perdidos. Con ellos trabajan ciertos objetivos marcados desde Servicios Sociales, cosa que les da poco margen de maniobra.

Realizamos 15 sesiones a lo largo de un curso escolar, vemos 10 casos con repetición de alguno de ellos. Entre los casos hay 4 chicas y 6 chicos, las dificultades que presentan son: 

Algunos de los problemas que van surgiendo:

Para el curso siguiente se plantea continuar con la supervisión ya que ellas reconocen que les ayuda a desarrollar su trabajo con menos angustia. Pero a la vuelta de las vacaciones de verano me pongo en contacto con la institución y me encuentro con que el equipo se ha desmontado. Una de ellas ha dejado la institución y la otra a empezado a desarrollar otras tareas. Planteo continuar con el nuevo equipo, pero no vuelvo a tener respuesta. Mi intervención ha hecho surgir un síntoma institucional que estaba oculto.

 

  1. IV. Conclusiones

El trabajo de supervisión institucional desde un enfoque psicoanalítico ayuda a trabajar los casos con una lógica diferente, donde la subjetividad y los elementos como la angustia que se encuentra entre el deseo y el goce (Seminario X de Lacan) y el encuentro con lo real genera dificultades. El entender que hay ciertos significantes que nos dan una información sobre el sujeto que puede orientar la dirección de la intervención hacia un lugar menos conflictivo y angustiante, también posibilita una intervención donde se potencia la responsabilidad de los propios actos que son la base de la autonomía del sujeto. 

El fantasma que cada uno puede dificultar el trabajo o situarnos en una posición poco propicia para la intervención requerida en la institución. Los imperativos de la ley que viene impuestos por las instituciones que se han colocado en el lugar del amo que son los que manejan a los sujetos como objetos y que imposibilitan el trabajo desde una perspectiva más humana.

Otro de los elementos a destacar es el síntoma que surge en cada caso y que es necesario trabajar desde una perspectiva orientadora y esclarecedora pero que es difícil de soportar cuando la población con la que se trabaja está en una situación muy vulnerable y con una casuística en la que es necesario cierto conocimiento de la lógica que mueve a cada sujeto y su subjetividad. Son la muestra de que el sistema expulsa a aquello que no es normativo, que viene a ser el objeto a. Pero la posición de los sujetos que están trabajando en la institución hace surgir un síntoma institucional que aflora las dificultades del propio sistema y de los operadores que trabajan en el mismo que hace tambalearse el propio sistema y que lógicamente éste se encarga de suturar, de taponar la hiancia que se genera. 

En este caso las propias educadoras se vieron impelidas a realizar un cambio en la propia institución y ante la frustración tomar una decisión sobre su propio futuro. Es como cuando se atiende a niños en la consulta que generan problemas en la familia o en la escuela, cuando el trabajo psicoanalítico empieza a tener efecto el niño empeora de la sintomatología por la que demandaron intervención los padres y ante la angustia de la nueva situación poco normativa dejan de llevar al niño al psicoanalista. Ergo los efectos de una intervención psicoanalítica, ya sea individual o colectiva tiene unos efectos, pero la mayoría de las veces no es la que se desea.

 

Andrés Fernández

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