Analistas, pacientes e institución en (el) Umbral

 

por Jesús Ariza

Primero de todo, agradecer a los organizadores de la Jornada, la oportunidad que se me brinda de poder participar y exponer lo que ha sido mi experiencia a lo largo de todos estos años como miembro de Umbral. 

Como primera reflexión, cabría preguntarse, no somos en el fondo todos los sujetos, (no sólo los pacientes),sujetos en el umbral?, en el sentido de sujetos divididos por el umbral que supone el inconsciente y el goce.

 

Yo me acerqué a Umbral casi en sus inicios a principios de los años 2000. La primera persona que me habló de Umbral fue mi querida amiga Mery Levy, me dijo algo parecido a : "mi amiga Laura Kait, ha tenido una idea genial para crear un dispositivo de atención desde el psicoanálisis que dará que hablar".

 

Me aclaró también que era un dispositivo con fuerte compromiso en lo social y con la idea de que los pacientes pagaran honorarios accesibles. Con el objetivo también, de  acoger a los pacientes que quedaban excluidos por diversas razones de la salud mental pública. Poco después conocí a Laura Kait, tuvimos una entrevista y desde entonces pertenezco a Umbral.

He tomado el título de esta mesa "Sujetos en el Umbral, para poder aportar mis reflexiones personales acerca de los sujetos implicados en el funcionamiento de Umbral (analistas, pacientes y también el propio Umbral como sujeto institucional? )

Se puede hablar de Umbral como una Institución?, es algo que me gustaría someter a debate. En todo caso si  lo fuera, queda claro que no es una Institución tradicional o estandard.

 

                                     

Si tomamos la definición de Umbral del diccionario, comprobamos que no hay un único significado, y que es aplicable a diversas disciplinas del saber: arquitectura, aeronáutica, psicofisiología y otras.

 

En sentido general, umbral deriva de la palabra latina lumbral y esta a su vez del término latín liminaris , que significa liminar, o lo que está primero. El umbral es la entrada, el principio, el comienzo o el primer paso de cualquier cosa o proceso.

 

Otro significado que me gustaría destacar y al que haré mención durante esta presentación, es el de umbral como cantidad mínima necesaria de señal de una magnitud para poder ser registrada por un sistema. A mi entender esta cuestión es uno de los mayores aciertos de Umbral

 

 

Creo que Umbral, está constituido por ese concepto de cantidad mínima para que todo lo que el propio Umbral  genera a nivel de la atención clínica y de la admisión y formación de los profesionales, pueda circular de la mejor manera posible. 

 

-Hablaré en primer lugar de los analistas.

Respecto a los analistas que pertenecemos y colaboramos en Umbral, primeramente me gustaría destacar la flexibilidad, apertura e integración que creo ha tenido Umbral para contar en su seno con analistas sin un perfil estandarizado, ni escolástico. 

Así de esta manera, siempre he podido comprobar que Umbral ha estado integrado por analistas de diferente condición, procedencia, diferentes edades y experiencia y también procediendo de diferentes formaciones psicoanalíticas. (cuestión cada vez menos frecuente en el mundo psicoanalítico o en Instituciones de Salud Mental)

Tomando de nuevo como referencia el concepto de umbral  respecto a una cantidad mínima  y aplicándolo a nosotros los analistas que integramos Umbral, podemos pensar que ese mínimo para empezar, presupone a un analista, que como decía Lacan es necesario que esté enmarcado en la subjetividad de su época.

Un analista por tanto, comprometido con lo social y que crea en los beneficios que puede generar el dispositivo analítico en los sujetos más allá de su (condición económica, nivel social y cultural, etc..).

En Umbral, en concreto, debe empezar por poder aceptar su peculiar y original funcionamiento grupal y en Red.

Un analista con una concepción de que el  tratamiento analítico no es sólo para élites que se puedan pagar elevados honorarios.

Un analista que no esté aislado y encerrado cómodamente en los muros de su despacho y tenga la flexibilidad necesaria con el dispositivo analítico para aceptar pacientes (que a veces pueden ser muy complejos y difíciles) y que  además van a pagar honorarios bajos.

Umbral, por tanto, no se lleva bien con  ciertas ortodoxias y rigideces varias que pueden sostener algunas escuelas psicoanalíticas.

 

 -Respecto a los pacientes.

Primeramente me gustaría hablar de las derivaciones. En mi caso, a mi siempre me llegaron las derivaciones a través de Laura y tengo que decir que considero que están muy bien hechas y muy bien transmitidas.Se transmite lo fundamental de esa primera visita del paciente, en una  manera bastante clara y concisa.

 

En poco rato, uno se puede hacer bastante bien, una panorámica general de la primera visita que tuvo el paciente, de algo de la demanda inicial de éste y también de la cuestión del síntoma o síntomas que le llevan a consultar. Se percibe además que se intenta no  generar demasiada expectativa  transferencial, para que el paciente así pueda ser derivado y trabajar con otro profesional.

En todos estos años de pertenencia a Umbral, tengo la percepción de que la clínica ha ido cambiando. Creo que sería interesante que se pudiera hablar en el turno de preguntas e intervenciones .Ver qué diversas opiniones tenemos los miembros colaboradores sobre este aspecto Quizás nos pueda ilustrar mucho en esta cuestión, el equipo de derivaciones.

Tengo la impresión de que llega una clínica muy acorde con nuestros tiempos, una clínica muy variada, con sujetos de diferentes procedencias y culturas. Tendría que aclarar a este respecto, que personalmente y debido a mi trabajo durante años con pacientes toxicómanos y  actualmente en la  xarxa de Salud Mental Pública, pedí explícitamente que no se me derivaran pacientes toxicómanos, ni tampoco psicóticos.

Me pregunto entonces, si a los demás profesionales os llegan este tipo de pacientes, o si a Umbral tienden a llegar pacientes de estructura más neurótica. Quizás los pacientes que llegan, podrían ser aquellos que no tienen demasiada cabida en el sistema público, donde priman actualmente sobretodo,por una parte los cuadros sintomáticos agudos o también muy cronificados.

Uno de los hechos diferenciales que también he ido notando a lo largo sobretodo de estos últimos años es la sensación de que hace un tiempo llegan pacientes más jóvenes que al principio ,en general más angustiados y no sólo por el hecho actual de la pandemia.

 

- Umbral como Institución/ dispositivo.

Creo que la invención de Umbral, además de que fue una idea muy brillante, se  constituye en un lugar necesario y privilegiado para los pacientes que se acercan a él. También para los analistas que lo forman, claro está.

Respecto a los analistas, creo que permite algo tan saludable y aliviante, como el hecho de poder salir para cada uno de la soledad del consultorio y compartir dificultades y angustias (que no son pocas en este trabajo).

Es necesario que exista en nuestra sociedad un lugar como Umbral. 

Yo que estuve en los  principios muy implicado, asistiendo con regularidad al seminario y formando un grupo de discusión clínica de algunos años con otros miembros (mis queridas amigas Verónica Bogao y Mariana Indart), con los años, debido a mi inserción trabajando en la sanidad pública y a diferentes cuestiones vitales, dejé de tener una presencia tan frecuente, limitándose ésta, a asistir a la reunión anual de miembros y a todas las  sesiones de "Encuentros con.." a las que podía asistir, siempre de gran interés.

No por eso, dejé de sostener mi lugar como colaborador, siguiendo aportando la cuota anual, ya que como he venido exponiendo, considero vital que existan dispositivos que sostengan dignamente el discurso psicoanalítico. Más, en esta contemporaneidad nuestra, dominada por los discursos capitalista y del Amo (constituido actualmente sobretodo por la Ciencia). La clínica ha quedado sometida a protocolos estandarizados de tratamiento que dejan del todo fuera la subjetividad de los pacientes.

Umbral como Institución/dispositivo, podemos pensar que también genera y funciona como un espacio muy idiosincrático, particular y original. 

Como yo lo vivo, se constituye en un umbral (o espacio de entrada de tipo transicional, siguiendo el concepto de Winnicott ) entre la privada más tradicional (a pesar de que los pacientes son atendidos en despachos particulares) y la atención en la sanidad pública.

A nivel de transmisión del psicoanálisis, también está en un umbral diferenciado en el sentido de no funcionar en un formato clásico de escuela-institución psicoanalítica.

                      

Comparando Umbral con la atención en la  red de salud mental pública, quisiera señalar algunas diferencias que me parecen de interés.

El hecho de que los pacientes paguen honorarios aunque sean accesibles, es de suma importancia, ya que posibilita comprometer más al sujeto con su demanda de tratamiento y no que ésta venga desde fuera de él: familia, médico de cabecera u otras y diversas instituciones.

Cabe decir también, que las derivaciones desde Umbral, están mucho más afinadas que en el circuito de la pública, y ésto, a pesar de la gran presión asistencial y falta de tiempo que ya se sabe tenemos todos los profesionales que estamos en ella.

Ésta es una cuestión realmente importante porque va a poder discriminar si realmente el paciente va a poder obtener algún beneficio de un tratamiento. 

Tomar el tiempo suficiente para escuchar al sujeto, su demanda y posibilidades de tratamiento, ahorra la posibilidad de perder tiempo y esfuerzos para el paciente y el profesional.

También le va a poder permitir al paciente ir más allá del alivio sintomático , hacer un recorrido más largo que le permita profundizar más en su problemática e incluso, a lo mejor hacer una entrada en análisis. 

Por supuesto, una cuestión que favorece todo ésto, aunque no sólo, es la  frecuencia de las sesiones que se puedan dar en uno y otro lugar. Umbral, en este sentido, siempre va a poder superar a la que puede ofrecer la sanidad pública. En la pública es sumamente difícil tener pacientes de los que se pueda decir que se analizan.

Es una verdadera pena que no se haya posibilitado un puente o enlace más fácil y fluido entre la atención pública y dispositivos como Umbral, despejado de diferentes rencillas y tabúes

Muchos pacientes que se tratan en la pública, podrían beneficiarse después de un primer periodo de constitución de la demanda, incluso también del síntoma, de seguir tratándose en un dispositivo como Umbral que les permitiera poder seguir profundizando en su problemática. 

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