Lo que he aprendido de las derivaciones de Umbral, por Antonio Colom

Para empezar, dar las gracias por el trabajo de transmisión de esa primera escucha que se realiza en el dispositivo de acogida de Umbral, para la posterior derivación a los profesionales que formamos parte de esta asociación. Durante todos estos años que llevo en Umbral, siempre ha sido agradable, incluso divertido y sin faltar al rigor de lo transmitido, el recibir llamadas de Verónica Bogao, de Laura Kait o de Alejandra Quintas, sin olvidar a Mayte Roqueta que se retiró discretamente. 

 

Bien, desde la primera derivación supuse que el acuse de recibo, iba acompañado de un breve informe sobre los primeros encuentros con el paciente derivado. A veces los he enviado tras la primera sesión, pero a veces he necesitado algunas sesiones para hacerme una primera idea sobre el caso para poder hacerlo. Normalmente el contenido es simplemente una primera impresión, un posible diagnóstico o resaltar la particularidad de los primeros encuentros de forma breve, pero lo más concisa posible, escritos en el email correspondiente. Y lo mismo he ido haciendo a la hora de exponer las interrupciones antes de cumplir el año correspondiente en Umbral. Para mi sorpresa, de repente me encontré que en algunas reuniones se aludía a los mismos, cosa que me sorprendía pues siempre estuve convencido de que todo el mundo los hacía y finalmente con motivo de la última reunión anual de Umbral me entero de que soy el único que los hago y con una invitación de Laura Kait a que participe en una sesión clínica dando cuenta de los mismos. Y aquí estoy.

 

Así pues, me he puesto a buscar los emails de derivaciones y de interrupciones en mi correo electrónico actual, por lo que me he percatado que parte de los emails de todos    estos años, se habían quedado en mi anterior ordenador y en mi anterior programa de correo electrónico. Este hecho me ha confrontado a una “relectura” de los mismos y al mismo tiempo a buscar una lógica expositiva que ha quedado reflejada en el título de este trabajo “Lo que he aprendido de las derivaciones de Umbral”. Realmente no tenía ningún sentido para mi ir leyendo sin más los informes de llegada o de interrupción.

 

De entrada se me impone hablar de la transferencia. Mayoritariamente los pacientes que he ido recibiendo, llegan con una transferencia a Umbral como dispositivo de tratamiento de los  malestares actuales y su particularidad en relación al cobro de honorarios. No llegan con una transferencia establecida al analista, ni con una transferencia al psicoanálisis en general, ni con una transferencia al inconsciente. En este punto me he acordado de un comentario de Colette Soler en una intervención sobre el escrito de Lacan La instancia de la letra en el inconsciente: “La puesta en acto de la realidad del inconsciente, es responsabilidad del analista”. Es decir, el hecho de que alguien llegue a Umbral, no asegura el establecimiento de la transferencia al analista derivado. Eso es responsabilidad del profesional elegido por el dispositivo de recepción de la institución y en esa vía enfatizaría que conviene diferenciar el pedido de tratamiento, de la producción de la demanda de análisis a producirse en las entrevistas previas que todo análisis conlleva. Es en ese lapso que se produce en el campo del lenguaje y en el que la palabra cobra valor por los efectos producidos en el encuentro con la escucha analítica donde desde mi experiencia, podemos situar el primer año de tratamiento del dispositivo de Umbral. Hasta el momento, jamás se ha producido una entrada en análisis en ese periodo en los pacientes que he recibido. Y es que producir una demanda de análisis anudada a un síntoma, no es tarea fácil y más aún en los tiempos que corren en donde la palabra ha perdido el valor que tenía en otras épocas. Pero eso no quiere decir que no se produzcan cambios subjetivos y mejoría sintomáticas y que no dejemos de constatar los efectos de la escucha analítica al recibir un sufrimiento subjetivo. Incluso gratas sorpresas. Ejemplo:

 

Ayer y hoy he recibido a P.R. derivado por Laura Kait, varón de 32 años. De entrada dice venir para conocerse mejor. Poco a poco va situándose en una etapa de su vida sin motivaciones: trabaja en la empresa paterna y aspira a otro tipo de trabajo y también algunos problemas con su pareja con la que lleva 6 años.

Empieza a aparecer una línea de trabajo vinculada a su problemática con las “limitaciones” y recuerda con gran felicidad y sentimiento de “libertad" su vida en Alemania durante dos años cuando tenía 7 años. También un viaje al Nepal este verano y uno anterior al camino de Santiago.

Resumiendo: de entrada, las “limitaciones” acotan sus deseos y sus satisfacciones.

Si su padre no hubiera sido químico, él hubiera elegido dedicarse profesionalmente a la cocina, aspecto que pone en relación con otros aspectos creativos que tiene “aparcados” como la escritura (escribe poemas) y también la música, le gusta cantar.

En breve habrá una interrupción por irse 3 semanas a EEUU.

 

Quiero añadir que se trataba de un hombre con poder adquisitivo por lo que hubiera podido elegir cualquier profesional para tratarse, pero elije Umbral. De ahí que de entrada,  hallamos una transferencia a Umbral. Las sesiones con P.R. tenían una dificultad, no aparecía ningún atisbo de sufrimiento, ni de malestar que pudiera interrogarle y las posibles intervenciones en búsqueda de alguna hiancia sufriente en su discurso quedaban limitadas por un posible efecto sádico sobre su decir monótono, sin fisuras, sin interrogantes y únicamente narrativo. Sólo pude aludir, resaltar y apelar a sus deseos. Al cabo de unos meses interrumpe.

 

El pasado día 30 esperaba a P.R., recibido por primera vez el 26 de noviembre. Envía WhatsApp anulando cita y diciendo que "comencaré amb altres experts i vessants psicològiques”…
Más allá del conocerse a sí mismo, no había una demanda clara vinculada a un sufrimiento.
FELIZ 21  y un abrazo.
Hasta pronto y gracias.

 

Lo curioso es que al poco tiempo de dar cuenta de la interrupción tras realizar tan solo cuatro sesiones, el equipo de derivación me hace saber que se ha vuelto a poner en contacto con Umbral pidiendo ser derivado a otro profesional. Hablado con Verónica que volvió a recibirlo, fue fácil deducir que la escucha analítica había funcionado, pero la transferencia al analista no se produjo. Sin embargo la transferencia a Umbral sí había permanecido.

 

Otro de los aspectos relevantes son los efectos de la palabra en la remisión sintomática, en cierta ganancia terapeútica, pero que va acompañada del detenimiento de las sesiones una vez se produce, siendo esta una de las características de la clínica actual según mi opinión. Lo que no resta importancia al trabajo realizado pues queda la puerta abierta a un posible retorno ya que como sabemos, el síntoma insiste. Se ha producido un lazo transferencial, se ha podido establecer una lazo con la escucha analítica, pero una vez cesa el malestar, no se produce ningún interrogante o enigma que permita continuar con las sesiones. Vayamos a un ejemplo.

 

El 7 de octubre recibí por primera vez a L.J., hombre de 40 años, derivado por Laura Kait. Creo que es una de las primeras entrevistas más largas que he realizado nunca. Hablaba y hablaba y hablaba y no había por donde incidir. Pero de todo ese magma de palabras, algo finalmente pudo extraerse “Mi padre tenía un amor violento” e inmediatamente introduje la pregunta por el amor.

Resulta curioso porque hasta el momento, el texto que va produciéndose en las sesiones gira en relación a estos dos significantes “amor - violento”. De lado del amor, va perfilándose lo que posiblemente se convierta en el síntoma; del lado de la violencia, aparecen unos pasajes al acto asociados a prácticas sexuales violentas en las que se sitúa como “sumiso”. Es VIH positivo. Tales prácticas, cesan desde el momento en que decide ponerse en contacto con UMBRAL y empezar un análisis. Evidentemente también el surgimiento de la angustia pone límite a las mismas.

Del lado del amor, llama la atención que su “pedido” coincide con la ruptura antes del verano, de la única relación larga que ha tenido: 4 años. Y fue porque su compañero se empeñó. El nunca se ha dejado amar y también ha evitado enamorarse. Esa relación, es definida por L. como “tóxica”. Aunque aún no ha entrado en detalles. Por el momento se halla trabajando esa cerrazón al amor que también dificulta sus relaciones amistosas. Evidentemente no se le escapa que la vida familiar de sus padres marcada por el alcoholismo paterno, seguro que determinan sus problemas en el amor. Tiene una hermana que también es alcohólica…

Siendo de un país extranjero, habla un correcto castellano por lo qué si no da su nacionalidad, no se detecta su procedencia.

Y ahí estamos, siguiendo. Gracias por la derivación de este caso tan sumamente interesante. También hay una dificultad económica que le cuesta abordar por la palabra y a la que estoy atento. Por ese motivo, según lo pactado inicialmente, paga 20€ por sesión a las que asiste con interés.

Saludos y buenos días.

tonic

 

 

Añadiré que los encuentros con L.J. fueron productivos y que pudo producirse un lazo transferencial que le permitió trabajar su angustia, pero al cabo de un mes interrumpe por encontrarse bien y por viajar a pasar la Navidad a su país de origen. Leo el email de interrupción.

Recibí a L.J. por primera vez el 7 de octubre derivado por Laura Kait.
A principios de noviembre me comunica que la semana siguiente se va a su país para pasar las vacaciones y que regresará tras navidad. Fin de año quiere estar en Barcelona. Esta última sesión manifiesta estar bien, encontrarse bien y con cese de angustia. Evidentemente le subrayo que estupendo pero que hay que seguir trabajando su problemática amorosa y ese empuje a lo peor mediante prácticas sexuales de riesgo y sus dificultades laborales. Dice que lo tiene en cuenta que está de acuerdo y que a la vuelta seguimos. Le propongo si quiere hacer alguna sesión online y responde que se lo pensará.
Sabiendo que yo retomaba trabajo en consulta el 27 de diciembre, ni llama, ni aparece. Ayer le envié un whatsapp (finales de enero) y me comunica que iba a escribirme para decir que por el momento se quedaba en su país hasta finales de marzo, pues en abril tienen que operarlo. Sigue bien y por el momento descarta sesiones online. Tras la operación y según como esté, se comunicará conmigo.
En resumen, interrupción por cese de la angustia y rechazo a asumir su responsabilidad en relación a su deseo y su goce. Si no vuelve a desbordarse por la angustia, dudo que reaparezca, por lo que opto por informar de interrupción. Podría ser temporal de más de 4 meses o más larga excediendo el tiempo de su pacto con Umbral. El lazo transferencia ha funcionado, le falta decidir tratarse.
Saludos, gracias, feliz año nuevo y hasta el siguiente!
tonic

 

 

Otro fenómeno constatable es que si en las sesiones no se produce una renuncia al sufrimiento y al goce que lo habita en arras del deseo, no hay tratamiento posible. En esta paciente que a continuación expongo, es más que evidente. Se trata de una mujer recibida en mi consulta de Mallorca.

 

El pasado viernes 25 de febrero recibí por primera vez a esta paciente derivada por Laura Kait. He realizado dos entrevistas con ella en la que ha centralizado el discurso en su adicción al alcohol. A la primera entrevista llega tras un mes de abstinencia; en la segunda, recaída. La ingestión de alcohol le remite al padre y al abuelo alcohólicos, ambos fallecidos de cirrosis. “A mi padre no le gustaba la vida que llevaba”. J. llega a Mallorca con 20 años a la boda de su mejor amiga de la infancia con un pasaje cerrado para pasar 3 meses con ella. Al poco tiempo, llega de la playa y se encuentra con las maletas hechas y con su amiga que le dice que debe irse porque su marido se ha enamorado de ella. No sabía a dónde ir, no tenía dinero para adelantar el billete y no conocía a nadie en la isla. No obstante, la amiga tenía planes para ella. “Te voy a llevar a un lugar que ni te imaginas y por donde pasé yo”. Se la lleva a un puticlub y allí se pasa dos meses ejerciendo la prostitución con gran éxito. Colas de hombres la esperaban a diario y consiguió 50 mil € en dos meses. Ahí y para soportar ese “me sentía un objeto” empezó a beber al tiempo que recordó que a los 7-8 años su padre intentó violarla. Regresa a Brasil y lo primero que hace es ir a verificar los recuerdos de la casa en que vivían en esos años. J. manifiesta una insatisfacción existencial de la que despierta cuando decide aprender Psicología en la universidad a distancia. Disfruta aprendiendo. Es la primera vez que decide hacer algo que a ella le gusta y también elije hacer una demanda a Umbral. Estudiar no es una obligación para ella. Trabaja desde los 6 años, siempre trabajando, siempre cumpliendo. Incluso cuando se emborracha, cosa que le encanta, tiene que obligarse a hacer cosas, por ejemplo cocinar y cocinar y al día siguiente con la resaca que la inmoviliza, se obliga a ir a limpiar casas que es su trabajo actual… Interrogada sobre qué opina sobre ese estar siempre con obligaciones dice “Tengo miedo a no cumplir mis obligaciones”, momento en que corto la segunda sesión ofreciéndole mi ayuda y apuntando a la importancia de dar entrada en su vida a otras satisfacciones como las que encuentra aprendiendo que es diferente a la que halla en el alcohol. Convengo en aceptar el pago de 25€ por sesión que es lo que ella puede pagar. Gracias por la derivación y esperemos que L. pueda optar por su deseo desintoxicándose de tanta obligación. Hemos empezado.

Tras estas dos sesiones, no regresa más, cosa que me sorprendió pues salió encantada de sus sesiones en las que por fin podía expresar lo que le pasaba. En ambas salía dando repetidamente las gracias y comprometiéndose a pagar más pues iba a buscar más trabajo. Leo el email de interrupción:

J., derivada por Laura  K., fue recibida por primera vez el 25 de febrero en Palma de Mallorca e hizo una sesión más. A la tercera sesión recibo un email de anulación alegando que la han echado del trabajo y no puede pagar sus sesiones, pero que está buscando trabajo y cuando lo encuentre, quiere seguir. Le digo que ok que quedo a la espera y que si quiere y puede hacer alguna sesión suelta, me avise.
Ha pasado un mes y medio más o menos, le he enviado WhatsApp, pero no he recibido ninguna respuesta.
No descarto que retome sesiones más adelante pero por el momento y tras la temporada de las vacaciones de Pascua y las nuevas contrataciones en Mallorca ante las perspectivas turísticas, es extraño que no haya conseguido trabajo. Opto por informar de interrupción.
Saludos y gracias. Una pena esta interrupción pues el caso era sumamente interesante.

Otro ejemplo:

El 14 de febrero recibí por primera vez a J.F., hombre de 65 años. Podemos sostener que el desencadenante por el que opta por pedir ayuda es la muerte de su madre hace 8 meses “su columna vertebral”. Me resultó especialmente curioso que llega hablando en castellano a pesar del marcado acento catalán por lo que le ofrezco hablar en su lengua, si lo prefiere. A la segunda sesión, empieza con el catalán y sigue…
Situación personal grave, pues desde que perdió el trabajo como fotógrafo en el Grupo Prisa hace 20 años, no ha podido remontarse económicamente. Depende de las finanzas de su actual pareja, aunque paralelamente no hace mucho empezó una relación “pasional” con una mujer mucho más joven que él de la que está profundamente enamorado.
Su momento de desencadenamiento de neurosis se halla en un verano en la playa,  meses después de quedarse sin trabajo, aflorando un ataque de angustia brutal. Asocia el surgimiento de un sentimiento de incapacidad del que dice no ha conseguido liberarse y que se le ha acrecentado tras la pérdida de la madre. “He sido incapaz de remontar económicamente mi vida, soy incapaz de sacar adelante mi nueva pareja…”
Esta “incapacidad” recuerda que no es nueva. Su padre se separó de su madre siendo él pequeño. Tras acabar el trabajo, su madre lo recogía en una estación de metro, pero a veces tardaba y aparecía la incapacidad, el no saber qué hacer y un sentimiento de soledad invasivo.
Quiero añadir que se trata de un analizan muy lúcido y valiente a la hora de abordar determinados temas, el problema que surge es que empieza a anular sesiones por enfermedades: gripe, problemas intestinales, etc., por lo que pensé que igual no iba a poder retomar sus sesiones. De hecho hace un conato de interrupción por su economía, a lo que me opongo tajantemente.
Bien, seguimos pero también me preocupa la continuidad de este caso. Tras una semanas, rompe su relación con la mujer más joven,  “Tengo que poner los pies en tierra. Vivir con ella en mi situación es imposible, y en poco tiempo se iría todo al garete”.
Asiste 4 veces al mes y paga 25€. Creo que hay para rato, si quiere.
Gracias de nuevo y si he tardado en informar de llegada, es por lo expuesto. Cada vez que tocaba alguna de sus malestares subjetivos, enfermedad…

 

A los tres meses interrumpe, leo el email:

Hola, tal como había anticipado, J.F. ha interrumpido sesiones.
Estuvo dudoso: me anuló una sesión. Me pidió luego otra a una hora que estaba ocupado, por lo que le ofrecí otra. Aceptó. La anoche anterior anula debido a un problema familiar grave y que cuando pueda, ya me llamará.
He dejado pasar un mes, y res de res.
Difícil asumir una no-reacción frente a su “incapacidad” durante más de 20 años. Incapacidad que afectaba a su estado económico y a su relación de pareja. Lástima, es un tipo con un buen discurso y buen trabajador en sesiones.
Gracias por la derivación

 

 

No resulta difícil discernir que si  bien hay un principio de formalización de síntoma articulado a una transferencia al analista, no hay renuncia a la inercia del goce sita en su sufrimiento y que insiste en su vida, pero también dejando de lado su deseo.

Paso ahora a otro de los aspectos complejos con los que me he encontrado a lo largo de estos años es la dificultad de diagnosticar los casos de psicosis cuando en las primeras entrevistas no hay atisbos de fenómenos elementales clásicos. Hace falta que pasen a veces, bastantes sesiones para poder determinar y orientarse frente al diagnóstico de psicosis.

Acabo de recibir por primera vez a C. G., derivado por Laura Kait. La semana que viene estoy toda la semana en Mallorca y al hablar con él decidí atenderlo antes de irme.
Se presenta aquejado de depresión arrastrada desde la adolescencia y narra los diferentes pasos por psiquiatras, psicólogos, médicos, etc. Es patente que nadie se tomó un tiempo para escucharlo, incluso en una ocasión un terapeuta le aconseja no tratarse porque tal como está, hablar lo pondría peor…
De esta primera entrevista rescato su mención a que no fue un hijo querido (sus padres no sabían querer, lo trataban como una mascota) y el haber estado siempre pendiente de satisfacer las espectativas de sus padres. Ambos aspectos lo llevan a decir que no ha podido separarse de sus padres, invitándole a seguir trabajando esto en la próxima sesión.
Tiene 48 años y sigue viviendo con ellos.        
Tal como pactó con Laura, pagará 20€ la sesión.
Muchísimas gracias por la derivación y quizás más adelante os envío una “construcción” más pormenorizada del caso, que de entrada me ha resultado interesante. Realmente padece una dificultad afectiva GORDA y por lo que he escuchado, lo único que lo sostiene ahora mismo es la batería...
SALUDOS
tonic

C. continúa en tratamiento por lo que puedo añadir alguna cosa más a este breve informe de la primera entrevista con él. De entrada lo que me sorprendió fue su tono discursivo, plano, como si hablase de otro, no de él mismo y muy acelerado al mismo tiempo. A lo largo de los años en que ha visitado profesionales psi, ha conseguido un montón de diagnósticos: depresivo, TOC, TDAH, esquizofrenia… Pero el que le ha permitido organizar cierta fenomenología existencial suya es el del de “déficit de atención”. Le cuesta mantenerse en los numerosos trabajos que ha ejercido y tiene que dejarlos, le es imposible concentrarse en lo que hace y cuando los deja o lo echan cae en un estado depresivo en los que se encierra en su habitación en un estado de dejadez absoluta al tiempo que es invadido por unos pensamientos espeluznantes que no puede parar. Del último episodio es un amigo suyo que lo obliga a salir de su habitación y lo ayuda a buscar un trabajo. Actualmente trabaja a media jornada como vigilante de un museo.

Tampoco sus relaciones de pareja no le han funcionado. Es gay y es VIH positivo. Siempre lo dejan, y él supone que se dan cuenta de que algo raro le pasa. Pero no hay preguntas, no hay interrogantes, sólo una especie de resignación a un estado del que cree que es inamovible debido a la edad que tiene. Mi insistencia a que tiene que reaccionar una y otra vez y a preguntarle por dónde están sus deseos y sus satisfacciones finalmente tienen  resultado “M,agradaria aclarar que em passa”. Es a partir de este momento que empieza a construir una significación sobre como la violencia ejercida por su padre sobre él desde pequeño repitiendo lo que su abuelo a su vez había hecho con su padre, ha determinado su vida. Muchos trabajos los dejó en el momento que un jefe lo descalifica o reprende, por ejemplo. Objeto del goce paterno que lo califica como “inutil, no serveixes per res, pallisses, etc” y una madre que simplemente calla “i no diu res” que insiste desde la infancia hasta la actualidad, pues vuelve a vivir con ellos al quedarse sin trabajo. La posición del padre es la misma y la madre padece Alzheimer, por lo que su vida familiar es bastante horrible a la vez que siniestra.

Pero ese significante “aclarir” le permite su trabajo en las sesiones sacándolo de ese estado de perplejidad  y acotando esas irrupciones de un goce ilimitado de pensamientos incoherentes y sin sentido. En la actualidad ha dejado de fumar, va al gimnasio y cuida su alimentación por lo que su aspecto físico ha mejorado. “Tot aixó que dic aquí sempre ho he sapigut, pero es como si no em podía aclarar, no pogués asimilar-ho”. Lo que encontramos es un sujeto frente a un agujero, frente a una falla en lo simbólico que no adquiere ni sentido ni significación alguna y cuya única reacción era una especie de melancolización y un estado de perplejidad irresoluble. Ese “aclarir” en compañía del analista, es lo que en estos momentos sostiene su trabajo en sesiones.

No quiero extenderme más en este trabajo de relectura de estos breves informes que he ido tejiendo a lo largo de estos años dando cuenta de las ideas que me han ido surgiendo al respecto. Simplemente añadir ante lo expuesto que más allá de la diversidad sintomatología y fenomenología clínica que he ido recibiendo del dispositivo de derivación de Umbral a lo largo de estos años no ceso de constatar día a día, lo interesante de esa aventura que supone trabajar con ese material de trabajo que es el lenguaje, a diferenciar de “idioma”, pues no olvidemos que la “noción” de lenguaje excede a la de idioma. El lenguaje en su definición más básica se define como “organización del sonido” y esa organización sónica que viniendo del exterior parasita el organismo humano, da lugar a un acontecimiento fruto del cual surge desde Freud, nuestro ámbito de trabajo.

El hecho de que haya centrado mi exposición en las derivaciones e interrupciones ha estado determinado por la invitación a exponer públicamente estos breves informes, por lo que los pacientes que han superado el año de permanencia en Umbral y que han continuado su tratamiento conmigo, no entraban en la lógica expositiva.

Lo que para mi es obvio es que nos hallamos con una clínica a situar como previa a lo que en los manuales de psicoanálisis aparece definido como “entrevistas preliminares”. Se trata de establecer un espacio en dónde la palabra cobre valor y en dónde poco a poco el sujeto de la enunciación pueda ir surgiendo. Llegados a este punto hay algo que me gustaría añadir. El término “sujeto” traducido del francés pierde parte el significado que tiene en esa lengua en que  “sujet” no sólo puede traducirse como sujeto, sino como “tema, asunto”. Y es que en la escucha analítica, más allá de la concatenación de enunciados discursivos de un paciente, podemos encontrar a nivel de la enunciación la aparición del “tema” en el que habita el sujeto del inconsciente y que nuestra apuesta es ponerlo a trabajar en estas pre- entrevistas preliminares. Es a partir de esta posición que podemos producir cambios significativos distintos a los de las psicoterapias. Lleva su tiempo y no es tarea fácil, eso es constatable.

Bien, no deseo extenderme más. Gracias por escucharme y gracias a Laura Kait por la invitación a participar en este espacio no sin animar a los colegas que quieran a que me acompañen en esta tarea de realizar un breve informe de derivación y de interrupción. Pienso que puede ser interesante para el dispositivo cotejar la escucha para la derivación, con el resultado del encuentro con el discurso analítico. Incluso abrir algún espacio para debatir e intercambiar experiencias a partir de los informes redactados.

a.c.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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